Tenlo claro...

La primera vez que traspasó aquella puerta, apenas alcanzaba el metro de estatura. Se quedó en el umbral, aspirando el aroma a magia que desprendía aquella casa. La estancia estaba en penumbra, iluminada únicamente con una luz anaranjada, sin fuente aparente, al menos el pequeño no sabía de donde venía.

Se atrevió a dar un paso, y otro, y otro, hasta que se encontró de frente con la dueña de la casa, la que lo había traído hasta allí. Estás entrando en el mundo de los sueños, el mundo de las artes, el mundo ficticio y real, donde todo se rompe y se regenera de nuevo. Donde todo es infinito. Ahora te lo creerás, pero cuando seas mayor, empezarás a ponerlo en duda.

Los adultos son todos unos ilusos, no saben que la literatura lleva a todas partes.

sábado, 25 de marzo de 2023

Verídico

 Eché a Kvothe.

Tuve que hacerlo. Como tirar una manzana aje se empieza a pudrir antes de que toda la cesta lo haga.

Cerré las puertas.

Me aislé. La casa se quedó vacía, solitaria. Empecé a olvidar cuándo era de día y cuando de noche porque corrí todas las cortinas de las estancias hasta que los rayos de sol no pudieron penetrar al interior.

Y así me mantuve hasta que llegó ese fatídico día. Ese en el que alguien nuevo consiguió romper la coraza, encontrar la grieta. Parece mentira que después de tantas veces siga picando.

Es verdad, la gente ha aprendido a decir lo que quieres escuchar. ¿Habrá sido eso? ¿Por qué pensé que sería buena idea?

¿Por qué decidí picar y tirarme al abismo?

Ojalá hubiera sido ahí, aunque sabía que no. Ojalá me hubiera conocido. Ojalá hubiera sido. Sin riesgo.

¿Tendré la oportunidad en algún momento?

miércoles, 10 de febrero de 2021

Fantasmas

 Ya sé que normalmente escribo las historias a través de Alma. Pero hay ocasiones en las que esconderse detrás del alter ego no es suficiente para desarrollar por completo un estado de ánimo. 

Empezaré diciendo que debería estar agradecida. Debería estarlo. 

Pero últimamente hay una presión en el pecho que no cede, día tras día, esperando a que me tambalee por un instante y hacerse dueña del mundo en el que vivo.

Quizás nadie espere que sea perfecta en todo. La perfecta hija, la perfecta novia, la perfecta amiga... Pero el caso es que esta presión no me abandona y cada día me intenta frenar en el intento de considerarme una persona feliz. 

Estoy en constante presión bajo mi misma. No paro de repetirme que todo lo que hago, lo hago mal. Y no en el sentido personal, sé que tengo buenas facetas, que se me dan bien y las cuales disfruto. Pero en cuanto a las relaciones sociales...

A veces me gustaría desaparecer. Sin más. Dejar este absurdo momento en el que pienso que, si no me hubiera distraído durante horas haciendo cosas que disfrutaba yo sola, como ver vídeos, o una serie, o dibujar o leer... O incluso mirar al techo sin una razón aparente porque mi mente ha decidido ponerse en blanco durante un rato pudiera significar que estoy dejando desatendidos a mis seres queridos. 

No tendría que ser así. Pero a veces la sensación es tan grande que necesito desaparecer. Huir de todo y quedarme sola y tranquila. 

Quizás por eso no tenía ganas de ser a veces. O de irme lejos a un lugar donde nadie me conozca. 

Qué sorpresa, después de todo, sigo siendo Sherlock. De verdad. Y sigo en mi incesante búsqueda de mi Palacio de la mente. Ojalá pudiera vivir allí.

La cuesta cada vez es más grande y el esfuerzo es mayor. Y yo simplemente solo quiero quedarme sentada y que el tiempo se pare.

domingo, 2 de febrero de 2020

El árbol de la vida


-¿Kvothe?
La voz de Alma rebotó contra las paredes de la casa con un ímpetu propio de las olas rompiendo en la dura roca. Hacía días que no veía al moreno por ninguna parte y empezaba a preocuparse de que hubiera emprendido un camino que le llevaría en la dirección contraria a lo que ella...
-Aquí - El ojiverde entró en ese preciso instante en la casa, cubierto de barro de los pies a la cabeza, despeinado, y con hojas enredadas en el cabello.
-Pero... - rechistó la joven al verlo en semejante estado - ¿¡Dónde te has metido!? - Alma estaba notablemente alterada, automáticamente había puesto los brazos en jarras y observaba al joven con el ceño fruncido.
-¿Te han dicho que así estás aún más fea? - dijo Kvothe con sorna.
-¡Pero bueno! - La expresión de Alma se relajó un tanto, intentando mantener todavía la compostura y aguantando la pequeña sonrisa que se estaba asomando en sus labios - Ve a ducharte y luego hablamos, no pienso dejar de deambules por la casa en este estado...
El moreno obedeció, sorprendentemente sin rechistar, y subió las escaleras al piso de arriba.
Alma se tumbó en el sofá, ahora de un color azul zafiro desde que aquel chico había descubierto la casa. Le sorprendió gratamente descubrir que ya no recordaba de qué color era antes el sofá.
-Alma... - Kvothe apareció por la puerta del salón, agarrado ligeramente al marco y evitando la mirada de la joven, observando las paredes y la chimenea, como si no recordase que aquella era su casa y la estancia fuera desconocida para él - Mi trenza....
-Oh - la morena dejó escapar un suspiro - Ven, anda.
Kvothe se acercó a ella y se sentó en el sofá, dándole la espalda. El pelo del chico era corto, a excepción de un mechón de pelo situado en el inicio del cuello que era casi tan largo como el pelo de Alma. Cuando había venido por primera vez, el mechón estaba perfectamente recogido en una trenza fina y desde que vivía ahí, nunca se había deshecho... Pero claro, después de todo, ninguna trenza sobrevive a un baño después de pasar en el bosque una semana.
- ¿Y si te cuento una historia mientras?
- Tú nunca cuentas historias...
-Eso demuestra lo poco que me conoces - replicó Alma mientras separaba el pelo en tres mechones iguales y comenzaba a trenzar - Veamos...
<< ¿Sabes que una vez cambié de mundo? Hay más que este. Mundos donde hay muchísima gente, que nace en ellos y vive allí toda su vida. Como la Tierra. Puede que esto te sorprenda, pero no, no estamos en la Tierra. La historia que voy a contarte si>>
-Espera - dijo Kvothe - ¿No estamos en la Tierra?
-No - respondió Alma - La gente llega aquí desde sus vidas diarias y decide si se queda o se va. Normalmente se van. Pasar unos días de vacaciones... Respirar aire y darle descanso a la cabeza, pero nunca se quedan. Este sitio no es para todo el mundo, ¿Lo entiendes?
-No - dijo solamente el moreno - Es decir, si, pero no los entiendo
-¿Por volver a su vida de siempre? Lo echan de menos, esto solo es una novedad pasajera de la que se recuperan. La usan para darse cuenta de lo que echan de menos la vida cotidiana. Trenza lista - Casi en automático, Alma hundió las yemas de los dedos en el pelo de Kvothe y comenzó a hacer círculos entre los mechones cortos. El chico se recostó sobre ella y se dejó hacer - Creo que nadie se había quedado tanto tiempo.
-¿Pensaste que no iba a volver? Me he ido muchos días...
-Suelo hacerlo - admitió la morena - ¿Por qué ibas a quedarte?
-¿Por qué no iba a hacerlo? - la voz del ojiverde se tornó cansada y somnolienta y Alma empezó a notar como su cuerpo se relajaba y dejaba caer el peso sobre ella - Creo que me voy a dormir.
- De acuerdo - dijo ella, simplemente acomodándose mejor para que Kvothe pudiera reposar la cabeza sobre su regazo - Pero mañana me cuentas qué has hecho para acabar así de sucio después de una semana...
-O puedes intentar adivinarlo... - balbuceó Kvothe

domingo, 1 de diciembre de 2019

Tiempo

Alma subió las escaleras despacio. Sus pies descalzos apenas hacían crujir la vieja madera que reposaba en cada uno de los peldaños, bajo sus pies.
Hacía días que Kvothe no salía de su habitación. Normalmente, eso no significaba algo malo, ni siquiera era una razón para alarmarse. Pero en ese instante, Alma tenía una corazonada.

Al llegar a la parte superior de las escaleras se enfrentó cara a cara con un largo pasillo lleno de puertas. Se dirigió sin pensar hacia la tercera puerta a la derecha y, plantada firmemente ante ella, gritó:
-¿Kvothe?

El sonido se coló por las rendijas de la puerta e hizo vibrar su marco. Alma se quedó en silencio, esperando respuesta.

-Vete- un leve susurro provino del interior.
Alma se negó a conformarse con esa respuesta y llevó la mano al pomo, decidida a abrir la puerta. Le dio calambre, y eso hizo que apartase la mano rápidamente del picaporte
-Te dije que te fueras.
-No va a pasar. Vas a tener que dejarme entrar, por las buenas, o por las malas.
-Pues va a tener que ser por las malas, porque...
Antes de que el pelirrojo terminara la frase, la sombra de Alma estaba plantada en el medio de la habitación. Kvothe estaba hecho un ovillo entre las sábanas de la cama, sin mucha predisposición a levantar siquiera la vista para mirarla.
-Oye- refunfuñó Alma acercándose a él. -Lo hago lo mejor que puedo, ¿Vale?
Para ese entonces, había conseguido sentarse en la orilla de la cama y atrapar uno de los mechones rojos del chico entre sus dedos. Su cabello era suave y se deslizaba fácilmente entre los dedos de Alma.
-Sé lo que estás haciendo...- protestó el joven.
-¿Qué estoy haciendo?- la sonrisa pícara de Alma le demostró al de ojos verdes que estaba en lo cierto. Pero también le hizo llegar a la conclusión de que no tenía muchas más opciones que dejarla hacer.
-Ven, anda- Alma golpeó uno de sus muslos con tranquilidad. El joven se deshizo parcialmente de las sábanas para colocar la cabeza sobre el regazo de Alma.

Sintió como ella deslizaba los dedos por su cuero cabelludo, masajeando ligeramente  la  cabeza con las yemas. Kvothe cerró los ojos y se dejó mimar, siendo consciente de que estaba cediendo.
-Asi no vale- protestó con un murmullo - No es válido en absoluto.
-Ssh- le replicó Alma- Sé que no siempre hago las cosas bien... Pero esta no es una de ellas, tú déjame arreglarlo.
-Me voy a quedar dormido...-protestó el joven.
-Pues duerme, seguiré aquí cuando despiertes, no pensaba irme.
-¿Nunca?
-Son los demás los que dejan esta casa, yo siempre estoy aquí.
-Hm- musitó Kvothe- Me gusta estar aquí, no voy a irme.
- Ssh- repitió Alma- Hablaremos de eso cuando te despiertes
-¿Vas a seguir dándome mimos mientras duermo?
- Si
Alma ya no obtuvo respuesta. Kvothe se durmió, con una expresión plácida en su rostro. Alma sonrió con ternura, mientras le acariciaba el pelo con cuidado. Se acomodó, y continuó haciéndolo, distraída.


viernes, 24 de mayo de 2019

Es hora.

El cuerpo inerte de Alma permanecía enrollado sobre la alfombra del salón.
Hacía tanto tiempo que había perdido esa realidad, que se había mudado de mundo, esperando encontrar en otra historia algo parecido a lo que había dicho experimentado.

El polvo se posaba en todas las superficies abandonadas en el salón, en el amplio alféizar de la ventana, en la moldura de la chimenea apagada, en el parquet del suelo, en el sofá de color rojo y encima del antiguo piano que presidía la habitación.

Ninguna de esas cosas habían sido utilizadas en al menos una década, y ese era el tiempo que Alma llevaba durmiendo sobre la tupida alfombra de pelo.

Hasta que se abrió la puerta.

Poco a poco, la morena abrió ligeramente un ojo, escudriñando la oscuridad, en busca de lo que la había despertado: desde el suelo, Alma percibió el movimiento pausado y silencioso de unos pies caminando sobre el suelo de madera, apenas perceptible.

Mantuvo la postura, alerta, asustada de que alguien peligroso hubiera entrado, alguien que se propusiera saquear lo poco de valor que quedaba en esa casa, aunque casi todo lo que aún permanecía allí era viejo y solo tenía valor sentimental.

Desde su posición, el dueño de aquellos pies se paseó alegremente, mirándolo todo con extrema atención, pero sin tocar nada. Hasta que llegó al sofá de color rojo que se encontraba enfrente de Alma. Ella podía verlo desde allí y casi le da un vuelco al corazón cuando el intruso se propuso sentarse en él. Nadie había vuelto a sentarse en el sofá desde aquella vez, y Alma sabía muy bien lo que pasaría: cada objeto de aquella habitación era un recuerdo, y cuando alguien alteraba un recuerdo...

De pronto, él estornudó y el polvo que había sobre el sofá empezó a arremolinarse alrededor de la vieja tela de color rojo.

-No...- murmuró Alma casi sin darse cuenta.

Las pequeñas motas comenzaron a cobrar vida, brillando y cayendo libremente sobre la tela gastada, diluyendo el color poco a poco. Alma escudriñó en la oscuridad, descubriendo que el sofá no se estaba simplemente deshaciendo, si no cambiando de color.

-No, ¿Qué?- Alma estaba tan embelesada mirando la transformación de uno de los objetos más antiguos de la habitación que no recordaba haber abierto los dos ojos como platos y mucho menos haber susurrado nada. La voz masculina le sorprendió enormemente y, antes de que pudiera reaccionar apropiadamente, una cara se apareció justo delante de ella.
El intruso se había puesto en cuclillas enfrente de Alma, y la miraba fijamente a los ojos con aire curioso.
A pesar del tiempo, Alma supo reconocer algo en aquella situación tan extraña: algo en su pecho cobró cierto calor y dio un vuelco sin apenas pensarlo. Una oportunidad.
La joven se quedó mirando los ojos verdes de aquel chico, extraño ahora, pero sin aparente amenaza.

-Has borrado un recuerdo...- replicó la morena- Y has creado uno nuevo...

-¿Con un estornudo?- replicó el joven.

-Si, la forma de crear un recuerdo no siempre es la más...- ella hizo una pausa- Adecuada al recuerdo en sí.

-Pues vaya mierda...- Alma frunció el ceño ante la expresión y se irguió ligeramente hasta quedar sentada en el suelo.

-¿Tu nombre?- replicó la morena.

-No puedo decírtelo- respondió con soltura- Si te lo digo...

-Has entrado en mi casa, me has despertado de un letargo de casi una década y has creado un recuerdo en este salón. Tu nombre es el pago más barato que se me ocurre a cambio.

El de ojos verdes esbozó una ligera sonrisa, lo pensó durante un segundo y luego respondió:

-Kvothe. Y lamento lo del... sofá.

-No, no lo sientas...- Alma se levantó por completo, dejando que el vestido barriera el suelo por donde ella pisaba- Es interesante... Ya averiguaremos que significa.

El joven hizo un gesto mohíno sin entender.

-Si quieres entender los secretos que encierra esta casa, vas a tener que quedarte y averiguarlos por ti mismo- Alma se encogió de hombros, sin mudar su expresión seria- Piénsalo bien, pero no creo que tengas muchas opciones teniendo en cuenta... -La morena señaló con la cabeza el sofá, ahora de color azul- ....que vas a tener que trabajar en esto al menos un tiempo, no creo que yo pueda descifrar el rompecabezas yo sola... Has sido tú el que ha estornudado.


domingo, 5 de mayo de 2019

Cascarón

Ojalá nunca me hubiera ido de aquella casa. Aquella casa perdida en medio del bosque, de dos pisos, donde abundaba la madera y la piedra.
Cualquiera que quisiera entrar ahora allí, la encontraría en ruinas, destruída, convertida en cenizas en el interior, pero perfecta en el exterior.
Ojalá hubieras llegado entonces y tuviera opciones a contarte algo más interesante de lo que hay ahora.
Antes había una mujer, joven, aunque con la mente de alguien que había vivido más de doscientos años. Solía sentarse en su butaca de color rojo, cerca del fuego, y esperar a que un jovencito rubio bajase a tocar el piano que había en el gran salón.
O esperaba sentada en el amplio alféizar de la ventana a que una pequeña señorita bajase com un nuevo libro cada día para aprender.
Hubo mucha más gente, por supuesto.
Ojalá hubieras llegado entonces, y podría haber añadido a alguien más, alguien a quien contarle las historias que antes podía imaginar, aunque quizás fuesen infantiles.
A estas alturas, sería absurdo reconocer que esa gran casa en medio del bosque representaba mi corazón, y que esté clausurado ahora mismo es algo muy triste. Es un cascarón, se doblega fácil ante los problemas, pero es mi cascarón.
No es difícil crearle una grieta, pero es mi cascarón... Quizás la culpa es mía, por hacerlo de madera y no de acero, pero es mi cascarón. Y solo tengo uno.
Para los demás, esto no existe. Nadie sabe que, en el fondo, todo es negro y la parte exterior es lo más bonito que hay y por eso la casa sigue sin visitantes por el momento.
Pero si alguien se acercase lo suficiente, y mirase por el alto ventanal desde el exterior, vería que hay algo que todavía espera dentro: en el medio del salón, justo delante de la chimenea, hay un pequeño bulto envuelto en una manta.
Si alguien tuviera la suficiente curiosidad, intentaría limpiar el polvo del cristal y descubriría que el bulto en realidad no es tan pequeño, solo lo parece por el ángulo en el que se encuentra, y que recuerda mucho a la forma de un cuerpo humano tumbado en el suelo.
Si alguien tuviera la suficiente curiosidad para aguantar la mirada largo rato después de ese hallazgo, se daría cuenta de que se mueve, levemente, por el constante entrar y salir del aire en sus pulmones.
Si alguien tuviera la suficiente curiosidad... Quizás quisiera comprobar si la persona del interior está viva.
Y descubriría que, aunque la casa es un cascarón, la puerta siempre ha estado abierta.

jueves, 25 de abril de 2019

17


El número diecisiete es un buen número. Tiene un siete, me gustan los sietes.
A veces, cuando los días se vuelven una tortura como está pasando últimamente, recuerdo cuando todavía tenía diecisiete.
Cuando todavía no había decidido qué quería hacer con mi futuro, cuando lo único que me preocupaba era que el chico que me gustaba me siguiera la corriente, cuando lo único que pasaba era que pasaba desapercibida entre toda la gente que había en mi instituto.
Cuando el rojo era un color importante, y existía un sofá. Si, hubo un sofá antes. Uno dentro de una metáfora que terminó en una ruptura triple.
Cuando había alguien que se preocupaba desinteresadamente por mí, aunque todo el mundo idealizaba una relación entre nosotros.
Cuando regalé una caja de color dorado, porque el color dorado era importante, como tu guitarra.
Cuando no faltaba nadie en el mundo y éramos tres para tres.
Cuando no lloraba por tener que recordar todo esto mientras lo escribo, porque echar de menos lo que ya no tienes es muy fácil, y volver a encontrarlo es muy difícil.
Cuando empecé a escribir, y Ange, Elle y Alma eran tres perfectas réplicas, y todo lo que tenía era mucha inspiración y muchas ganas de que alguien lo leyera entendiendo que era lo que estaba pasando.
Cuando todavía tenía conciencia en la cabeza y no la notaba como un inmenso y oscuro vacío en el que no aparece nada, y la semana complicada era la semana en que tenía exámenes y nada más.
El número diecisiete era un buen número.

domingo, 13 de octubre de 2013

Inusualmente...

Seré breve. Muy breve.

Necesito saber donde está la delgada línea entre la amistad y los gestos amables y el coqueteo puro y duro y los gestos intencionados para volver a caerme.

viernes, 31 de mayo de 2013

Páginas

Lo vi de frente. No tenía pensada ninguna estrategia, solo verlo. Esperar que se acercara a mí.

Que por una vez, se interesaran sin saber que había detrás de mi expresión.

Me miró, extrañado, con una ceja alzada, esperando una reacción. No la hubo.

Sentía esa forma de mirarme, desde otro punto de la sala. Sentía la incertidumbre, sentía el dolor de ver como chocaba que me estuviera dejando encandilar. Aunque esta vez no se notase.

"No le interesa"

Su mente se convencía sola de aquello. Pero era una preciosa mentira hecha para no romper el corazón en mil pedazos.

"No le interesa"

Cada vez sonaba más alto, gritando, haciéndose notar por encima del resto de pensamientos. No me dejaba escuchar el de la persona que se acercaba.

Me empotró contra la pared, con una sonrisa de medio lado en el rostro, con sus manos a ambos lados de mi cabeza, mirándome.

Sentía su respiración sobre mi. Sentía como me taladraba con la mirada, esperando ver un brillo que le diera la salida.

"NO LE INTERESA" Volví a escuchar.

Pero ya era demasiado tarde. Él estaba allí, él también. Vaciló unos instantes antes de frotar su nariz contra la mía, y recortar la distancia que existía.

Y en ese momento, el ruido del cristal roto, resonó con eco por toda la habitación.

Y en mi cabeza, el de un libro pasando una página.

sábado, 13 de abril de 2013

Ironía

Ahora que he descubierto que efectivamente aquí no hay nada que pueda pararme a expresarme, he decidido utilizarlo temporalmente como un diario.

Desde que he vuelto a verme sola en el mundo, como un pequeño brillito que se ha debilitado porque el que lo seguía ya no está, no lo había pasado tan mal como ayer. Ayer fue un día horrible.

Lo había visto antes, sabiendo que ya no me pertenecía, que se había ido con otra... Un par de segundos, no mucho más que ayer... Pero ayer no me acerqué. Él me buscó, ambos estábamos bien.

Yo todavía no tengo claro si lo estoy o no lo estoy.

Es irónico que ahora mismo, me dé cuenta de que nunca le había dedicado una entrada... Nunca le había permitido dejar que mis sentimientos fluyeran por mis palabras escritas aquí. Y ahora mismo eso es precisamente lo que estoy haciendo.

Estoy cansada de escuchar a todo el mundo que me dice, que por alejarse de mi lado, por irse con otra persona, nunca volverá. También estoy cansada de escuchar a todos los que dicen que soy ingenua y que me quiero poco, por querer mantenerlo a mi lado como amigo.

¿Cuál es el problema? En serio, sociedad, cuál es el problema de que dos personas decidan seguirse queriendo como amigos después de esto...

A nadie le tratan como se merece, ni siquiera a los que son buenas personas por completo. ¿Por qué se supone que yo tengo que ser igual que el resto? ¿Por qué nadie tiene a bien perdonar los rotos?

Yo le quiero... Sé que le quiero, y sé que estábamos muy bien el uno al lado del otro. Seguir hablando sólo me hacía ver que quizás sería igual que conmigo.

Ayer fue un día horrible. Ayer se enfadó, se preocupó por mi estado, estuvo encima... Me trató como si fuera un padre decepcionado. Decepcionado, o sinceramente como me reconoció... Preocupado de que lo que había hecho por la noche era por él...

Sinceramente, cuando la respuesta a como ser o como comportarme no viene a mi... Leo libros, leo opiniones. Me recompuse con cierta rapidez, y jugué la carta de decirle que no quería explicar nada en la noche... Me dijo que si era algo relacionado con juntarme con alguien... Que él se alegraría, que ya no estábamos juntos...

No sé como transmitir lo que está ocurriendo conmigo. Yo lo vi, lo vi como yo era, y como es él. Lo vi y no puedo definir a una persona que encaje mejor conmigo como yo... No la conozco, y no quiero empezar una relación en la que empiece a comparar todo con él. La otra persona no lo merecía.

Me reparaba hablando con él, hasta que ayer no me vi capaz de acercarme a hablar con él. Estaba a dos metros, y no negaría que nuestros amigos en común decidieron por nosotros no hablar, y nos separaron con rapidez.

Quiso darme explicaciones, me dijo que no me había visto, me dijo que por qué no me acerqué. Terminamos decidiendo que no hablaríamos en un tiempo. Que era lo mejor, que se preocupaba más por mí que por ella.
Que aquello no podía ser... Que ella se terminaba cansando y que no era lo que él quería.

¿Mi cerebro debería intentar ubicar todas estas frases en algún punto de los sentimientos? Sé que le importo, pero no sé cómo le importo... Con que le importe, para mí es suficiente...

Una hora después volvió a mensajearme para decirme que mejor seguíamos hablando. Tuve la experiencia más horrible del mundo.

Le empujé. Le empujé fuera de mi móvil, le empujé a su vida nueva. Lo he empujado a estar con otra persona, que no sé si le hará daño o le hará más feliz. Lo empujé a decirle que mejor que no habláramos.

Está confuso... Su cabeza no tiene claro nada... Cambia de idea con respecto a tenerme a su lado o no. Y si no me echa de menos nunca sabrá si quiere tenerme a mi lado o no.

Sé que en el fondo lo único que quiero es que pase una semana, pasen dos, o pase un mes, y que todo el mundo que en su día me dijo "no volverá", "no deberías ser su amiga", "no deberías volver con él porque se fue con otra persona", se tengan que tragar sus palabras... Tengan que tragar que vuelva, que se haya dado cuenta de que soy yo, y ya está, y nadie más.... En el fondo lo único que quiero, es que él sea quien yo creo que es, la persona con la que me gustaría vivir...

viernes, 12 de abril de 2013

Alcohol

La embriaguez a veces arregla muchas cosas, aunque la gran mayoría las estropea.

Yo tiendo a mostrarme con cierto misterio cuando conozco a alguien ¿A quién no le gusta hacer el rol de interesante cuando hay alguien nuevo a quien conocer?

Basta una noche de desmadre para que todo esto se vaya al garete.

Tenía varios conocidos de vista en aquella fiesta, y siempre había querido hablar con todos ellos. Desde luego mi cerebro no filtró como era debido y decidió que de perdidos al río.

Sinceramente, desde mi punto de vista no puedo atisbar como se me veía desde fuera (esa es la gracia del asunto). Pero no creo que haya sonado muy halagadora.

En fin, todo esto tiene el motivo de pedir disculpas/resarcirme de alguna cosa. Principalmente de haber bebido tanto alcohol en aquella noche.

Conocí gente, que espero que lo recuerden como una anécdota simpática en un momento no muy acertado de mi vida para abandonarme a la bebida de esa manera. Y sinceramente, todo lo que dije lo dije con sinceridad, con mucha sinceridad.

Si es cierto que sigo un blog, el cual disfruto enormemente leyendo, y que me hace ver que en mi juventud no solo hay la gente que no da un pimiento por opiniones, por lo que pasa dentro del cuerpo humano, por lo que sucede dentro de la mente, como lo sugestiona todo, como algo tan pequeño en comparación con el mundo que nos rodea puede registrar todo. Como una sola lectura te puede transportar a miles de sitios distintos.... En definitiva, sigo un blog que a través de la lectura me evoca sensaciones y maneras de ver la vida. Y relatos. Justamente como este blog es. Y felicidades al autor, que anoche lo encontré un tanto de casualidad entre la marea de gente, y me resultó muy singular conocerle allí.

Si es cierto que tenía curiosidad por conocer a más gente, porque es un tanto complicado cuando sabes quien es alguien de vista, pero no lo conoces de nada, y si te dirige la palabra resulta raro saber como se llama y ahogar el nombre... Por si acaso parece raro.

También es cierto que estuve haciendo ilustraciones para el blog, y que HAY GENTE MUY COMPLICADA DE DIBUJAR, y que quedan como un action man y después hay que borrar y hacer otra vez. (no ofense) Y eso de que te dibujen por fotos sin que tu lo sepas, a veces asusta un poco.

Y también es cierto que me intriga mucho el mundo de Japón, pero que una no quiere comportarse como una friki, porque los fanatismos muchas veces son un extremo, y los extremos nunca son buenos. Así que bueno, si, me gusta Japón, indago mucho, intento hacer comida japonesa y me frustro porque no me sale y aprendo japonés de forma autodidacta, ahí lo dejo.

Recuerdo haberme sentido en un momento de la noche totalmente confundida, y ver como a mi alrededor todo el mundo tenía el mismo o peor estado de embriaguez que yo, y querer buscar a alguien que no lo estuviera tanto. Medianamente lo encontré, o lo que el alcohol me permitía ver de él. Si me quise aferrar de más a la esperanza de que se me pasara el alcohol, y probablemente hubiera sido demasiado efusiva, también mis disculpas.

Y más o menos ese es el resumen de la noche de ayer... Un montón de formas de pensar sobre gente que quería conocer, y que finalmente terminé conociendo en un punto muy complicado de la noche, y de mi vida.

Hay algo más, ya para volver a lo personal e íntimo....

Como sé que es complicado que esto sea leído por esta última persona a la que va dirigido, creo que podré expresarme con total libertad y sin miedo a dobles sentidos.

No hace mucho que dejó de formar parte activa de mi vida, porque él lo decidió así. Y la palabra amigo, me llena, aunque no estoy viendo que sus actos correspondan a ella. Más bien es un amigo bastante especial.

Tengo la esperanza de que en algún punto de la historia pueda volver a su lado, al cien por cien. Pero de momento controlo mis emociones y mis sentimientos, aletargados, cosa que por otra parte no me ha resultado difícil... Y eso me confunde.

¿Por qué lo dejaste ir Audrey? Porque le quiero. Y sé que si él me dice que no puede ser feliz a mi lado, porque ya no siente lo mismo, sinceramente, si quieres a alguien lo mejor que puedes hacer es dejarlo marchar. Probablemente lo haya meditado mucho, probablemente no. O probablemente en un par de meses vuelva después de un mar de dudas habiendo decidido que se equivocó al elegir.

Pero ayer estaba preocupado por mi, porque salía, preocupado de si me pasaba algo, preocupado de no tengo muy claro el que...

Y me pasé bebiendo, y hablé de más. Ahora mismo siento que le he fallado, porque debería dejarlo tranquilo con su vida, dejar que repose de mi, y dejar que se preocupe menos. Pero ayer no lo hice. Y no me siento con fuerzas mentales para decirle que he sido egoísta, por eso lo escribo aquí, donde sé que no lo verá, pero donde sé que me desahogo. Y es en estos momentos en los que echo de menos poder decirle que lo siento mucho, y que bajaré a la estación a verlo como todas las semanas, y que ahí se nos pasará todo.

Porque no será así, no habrá mas estación, no habrá mas viajes. No habrá mas conversaciones hasta las tantas, ni palabras de cariño más allá de la amistad. No por ahora.

De hecho, ahora mismo no podría haber ni palabras, porque el nudo de la garganta me lo impide.

Y así es el alcohol, te hace débil, y franqueable. Y hacerte sentir idiota al día siguiente.

martes, 12 de febrero de 2013

Tú.

Juraría que en mi mente había pulsado el enorme botón de color rojo que pone "EJECT" y por si acaso aquello no había sido suficiente, pulsé un DELETE, y estaba segura de mandarte a la papelera de reciclaje.

Bonita analogía de un cerebro ordenador.

Pero evidentemente, no había nada que pudiera borrar el "y si...". Maldita disciplina, maldita forma de pensar.

¿Por qué? ¿Por qué alguien como tú, alguien como yo y algo como lo que nos pasó sigue atormentandome tres años después?

Por las palabras: "¿Y si ahora vuelves a dirigirle la palabra, tras dos años y descubres que puedes llevarte bien con él?"

Siempre pasa lo mismo, y sé que terminará siendo la maravillosa historia secundaria o terciaria de la historia de "Como conocí a vuestro padre" Si es que algún día eso ocurre, o la historia que le contaré a mis hijos sobre como no enamorarse perdidamente de alguien así... O de como no meterse en problemas...

Y llegará a ser la historia que cada vez que empiece a contar, todos digan "ya la hemos escuchado".

No debo darle tanta importancia en mi vida, pero al final resulta que me sigue atormentando.

¿Qué voy a hacerle yo? Todos los años será igual, no podré cambiar olvidar esta fecha.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Engaños

Me gustaría ser como realmente parecía ser. Risueña, sin complicaciones, sin preocupaciones.

Qué gran mentira la mía viviendo tras la máscara que nunca quise crearme. Podría ser una obsesión, podría ser un shock del que nunca me conseguiré recuperar.

Podría ser un shock. Podría ser un anhelo.

Podría ser cualquier cosa, y sea lo que sea, será una mierda. Será mi primer... Lo será. Y seguirá siendo una mierda.

Será... Y a la vez no lo será.

Y todos los años, después de recordar la fecha que es, después de recordar el mes que es... Después de recordar ese fatídico aniversario. Después de pasarme años intentando recordar las canciones de aquel disco, sin ningún resultado.

Después de todo eso. Después de preguntarme si todavía existe, si aún lo guarda. Dios mio, ¿Y si aún sigue ahí? Y si después de todo está guardado...

¿Qué pasaria... si...?

Sherlock no soporta no tener la respuesta a todas las preguntas.

Y eso me está matando. Todos los años. El mismo día.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Es un no se qué que qué se yo

Es la ciudad de los locos.

Mirar alrededor. Saber que estas solo aquí. Sinceramente, me escapo de los lugares habituales, hacia otros niveles porque he comprendido que no me entiende nadie.

Es aburrido.

Nadie me escucha. Es como sentirse un pez dentro de una pecera. Ya puedo gritar que necesito ayuda, que estoy completamente segura que nadie se fijará en mi llanto. O lo menospreciará.

Si no fuera por ese brillo yo... No sabría que hago aquí.

Estoy cansada de encontrar brillos en la gente. Es una frustración que la gente llame mi atención y cerebro decida que es momento de moverse. Podría parar de decidir por mi.

Pero este brillo me gusta. Estoy segura que merece la pena conocerlo. Conocerlo más.

A menudo pienso en cuando esto se acabe. El mundo se me torna vacío, como si terminar la carrera fuera un abismo, y solo hubiera oscuridad a mis pies.

Me preocupa perder contactos. Ciertos contactos, de otros puedo prescindir completamente.

Esto podría ser confuso, podría parecer otra cosa. De hecho estoy segura de que a gente se lo parece. Bueno.

No lo es, claramente.

Desde luego que no. Pero es especial, yo lo sé.

También sé que me gustaría tenderle una mano. Y un hombro si hiciera falta.

También sé que me gustaría estar rodeada por ese brillo más a menudo.

Eh, ¿A quién no le gusta un abrazo de un amigo? La gente a la que no le gustan los abrazos no merecen mi respeto. Me cortan mi forma de ser.

Y quizás eso es lo que quiero, y lo que necesito. Abrazos.

Y pasar más tiempo con ese brillo. Hasta me resulta extraño preguntar cosas.

Es ajeno, es sospechoso, es... Es fuera de la arquitectura, es fuera de la carrera y es fuera de todo.

Es querer perder el tiempo, ganando tiempo libre, es reirse y dejar de estresarse.

¿Por qué no puedo trabajar pasándomelo bien? Estar en la misma clase. PODRÍA SER PERFECTO.
EX-TRA-OR-DI-NA-RIO.

Y eso que nunca uso las mayúsculas, pero a veces en la vida hay que demostrar devoción.

Devoción por las amistades, claro está. Me dejo atrapar, desde luego sería perfecto... Sería perfecto que 3 años dentro de aquí me llevaran a al menos una magnifica amistad con alguien de mi "rollo". Madre mía palabras coloquiales aquí.... Estas cosas son una locura.

Bueno, si eres tú, si tú estás leyendo (Ojalá sea así, y te des cuenta de que eres tú). Si fuera así, mi mano queda tendida.

Queda tendida para explorar todo lo que se pueda. Para conocer aficiones, fuera de la arquitectura, fuera de los muebles y de los grandes del movimiento moderno. Fuera de lo políticamente correcto.

Realmente es una de las cosas que me gustaría pedir, una amistad contigo. Quizás la tenga, quizás no. Quizás este texto sea algo que te espante. Quizás no lo sea.

Soy vaga, desordenada, quizás muy idealista, y menguando mi histerismo para parecer mansa.

Quizás exagere escribiendo todo esto, y quizás no. Quizás ni siquiera haya medido mis palabras. Pero esta carta tiene destinatario. Quizás podría dejar una identificación, pero no lo haré, no hay posibilidad de confusión (Espero).

Y espero, R.

lunes, 9 de julio de 2012

Existe un mundo...

Existe un mundo paralelo a este.

Yo lo conocí. Era un mundo donde no había opciones para escoger. Donde todo era... Tirar hacia delante, dejando atrás las consecuencias... Si, era divertido, sabía que no habría consecuencias.

Era capaz de taparme los ojos con una venda y... No quiero sonar creída en esto, pero podía oler en el ambiente como era cada persona...

Me acordé de aquel baile de máscaras sobre el que escribí... Bueno, ja, "me acordé", como si yo sola me pudiera acordar de todos los universos sobre los que escribo.

Voy a tener que construir una nueva caja de bombones, la que tenía no me llega. Hay más tipos de personas de las que realmente creí pensar que había.

Está este tipo... Como decirlo, te dan ganas de abrazarlo a todas horas. Como si... Como si no pudieras soltarlo. Si, el problema es que los universos paralelos están tan lejos unos de otros que es muy dificil juntar cosas en uno solo.

Es como un imán. Y... Joder, me pasa muchas veces, y siempre está lejos.

¿Quizás sea distante? Lo... ¿Lo parezco? Quizás yo también uso máscara. No estas que utilizas cuando... No de las malas, sino de las que simplemente esconden cosas que no deberían ver el resto.

Que... ¿Qué hay de aquellas peroratas sobre... lo genial que era escribir cosas disfrazadas? Por ejemplo...

Pensemos que tienes una caja llena de canicas. Estoy segura de que tienes muchas canicas, pero solo una es tu favorita, es esa que brilla, brilla como nunca has visto brillar una canica. Y te hace brillar los ojos. Oh, si.

Pero no juegas con ella... ¿Por qué? Tienes miedo de ensuciarla, de lanzarla, rodando por el suelo y que se ralle y deje de brillar tanto como antes, o tienes miedo de que se escurra por una de las rejas de las alcantarillas y nunca más la vuelvas a ver.

Y por eso la guardas.


Y es absurdo.... ¿verdad? Es decir.... Tus cosas favoritas deberían ser las que más gastas, las que más quieres conservar a un a pesar de que parezcan un trapo viejo.

¿Deberías dejarlo todo dentro de una vitrina de cristal, sin romperlo nunca?

La respuesta es no.

Nadie vive sin un par de golpes. No somos lo que comemos, (bueno, depende), somos lo que nos da la vida, lo que nos da la vida de hostias, claro.

Aquí hay dos tipos de personas, o las que se levantan, y terminan triunfando en la vida. O las que no se levantan y se quedan en el suelo esperando que alguien les tienda una mano.

nadie lo hará por ti. NUNCA. Tu vida es tuya, no deberías alquilarsela a nadie durante un tiempo. Tú eres quien tiene que luchar por lo que quiere o tiene.


Ojo, hasta ayer.... Soy del segundo tipo.

Después hay ese tercer tipo de personas, esas que se pintan en la frente la frase "jodevidas" y son las que se dedican a darte de tortas cuanto quieren y más.

No hablo de política, ni de profesores ni de jefes. Hablo de gente mucho mas cercana, mucho más de lo crees.

Exacto, espero que irremediablemente hayas llegado a una persona en concreto, en algun momento alguien hubo, y si no, no te preocupes. Lo reconocerás.

En mi caso era más pequeñita que yo y llevaba pintada la frase en la frente con pintalabios rosa. Obviamente es una metáfora. Como si alguien pudiera ser más bajita... Oh, espera.

El caso es que, hay gente que se cansa de sacar las castañas del fuego por ti. Quizás deberia pedir perdon por eso. pero no, debería dar las gracias, un millon de veces más de lo que normalmente hago.

En serio gracias, incluso tengo que darle las gracias a gente que no conozco, influencias que las llaman.

Conciencias que las llamo yo....

Ojalá pudiera volver otra vez a aquel estado de Sherlock Holmes, no porque fuera divertido, que lo era. Si no por la sensación... la sensación de saber cosas con solo ver expresiones, con ver gestos. Es tan...

Simple y.... salía solo.



martes, 15 de mayo de 2012

Cambios.

Alma revisó el interior una vez más. Aquel lugar estaba totalmente destruido, ya no quedaba nada.

 Recordó esos momentos mágicos... Aquellos que compartía con Ange y Elle. Aquellos días de lluvia en los que se sentaba en el alfeizar de la ventana, sin nada más que hacer. Aquellos días de tranquilidad, fuera del estrés, cuando el sol acariciaba su piel, dejándola fluir por todos los poros, reconfortándose. Todo aquello se había ido.

Progresivamente, Alma decidió que ni siquiera tenía tiempo para las historias, para inventarlas, crearlas. Miró a todos aquellos pequeños seres, que brillaban en la oscuridad como motas de polvo. Una lágrima empezó a resbalar por su mejilla... ¿Por qué tenía que renunciar a todo aquello? Se sentía tan sola a veces... Porque a pesar de tener gente que la quería, aunque no estuvieran allí... Nunca estaban alli. Siempre sería una persona solitaria, sin esperar absolutamente nada a cambio de sus relatos. Algo así como un cuentacuentos... Si más o menos así debían de ser los cuentacuentos.

 Esperó unos segundos, mirando todavía a lo que parecía un cielo estrellado en el medio de su salón. Clius, Skye, Helen, Henry, Victoria... Todos ellos... Solo habían salido de su cabeza... Todo era ficción, eso era de lo que estaba rodeada. Solo tenía buenas vibraciones al cerrar los ojos e imaginarse en otros lugares, otros mundos... Otros mundos...

 -Lucia, Lucia... ¿Estás bien?- Alma miró a su alrededor. No estaba en casa, no en su casa. No en aquella mansión, medio derrumbada en ocasiones, perfectamente arreglada en otras, donde las cosas se movían, los cuentos salían sin más, a borbotones. No estaba la ventana con el enorme alféizar desde el que veía el lago... Ninguna de esas cosas estaba allí, ni siquiera tenía su vestido largo con ella. Alma observó sin comprender a toda la gente que la miraba con cara de asustados.

 Seguía sin entenderlo. Su cabeza se había golpeado contra el suelo, y dolía. Sentía como toda su espalda estaba dolorida, y fría. Alguien le ayudó a levantarse... ¿Él? No, no podía ser él... ¿O si? Pronunció el nombre bajito...

 -¿Ian?- El chico sonrió levemente mientras tiraba de ella hacia arriba y la estabilizaba en pie- ¿Eres tú?

 Alma se sentía confusa, hacía años que no recordaba aquella aura, no era la de siempre, no era el de siempre, pero era su aura. En otro aspecto, en otra voz, en otro hombre... Pero era él, estaba segura de ello.

 -Parece que se ha dado un golpe fuerte, ni siquiera recuerda los nombres con propiedad- Una de las chicas que me rodeaban rió por lo bajo, haciéndome recordar a alguien que se reía así, quitándole importancia a los problemas una vez resueltos. Seguía confundida, abrazada a un cuerpo que no era el de Ian, pero reconfortaba igual. Alma abrió uno de los ojos.

 De pronto su linea de horizonte se había vuelto ligeramente más baja. Se miró las manos. Unas uñas rojas, rojas... Aquel color tenía que tener algún significado para ella aquí, como no. Se soltó de Ian y salió corriendo en dirección al baño... ¿Cómo demonios sabía donde estaba el baño? Pues lo sabía. Aquel no era su mundo, no era su terreno. No su lucha, ni su ambiente. Se miró al espejo desconfiada, tocándose la cara con incredulidad, mientras escuchaba pasos apresurados. Aquello no podía estar pasando.

 -¿Lucia...?- La voz de Ian retumbó en mi cabeza. Todo aquello tenía el mismo sentido que un perro de color verde. Aunque para Alma, había muy pocas cosas imposibles.

 -¿Por qué demonios me llamas Lucia?- Alma se retractó al girarse y ver la cara del chico otra vez. Ni siquiera sabía como había sido capaz de abrazarle un rato antes... ¿Qué era todo aquello?

 -Porque te llamas así... Siempre te has llamado así. El golpe ha debido ser lo suficientemente fuerte para que tengas amnesia temporal...- El chico recapacitó durante unos segundos, apartando la vista. Luego le tendió la mano y añadió- Alex.

 ¿Alex? ¿Eso era todo lo que tenía que decir? Alma cada vez entendía menos.

 -Vaya... ¿Tampoco te suena? Quizás es más grave de lo que pensamos en un principio- La cara del chico se descompuso en una mueca de preocupación- Alex... Estudiamos juntos aquí, ¿recuerdas?

 -En mi vida he estado aquí antes- respondió Alma- Yo solo... Cerré los ojos y ahora estoy aquí.

 -¿Y entonces como sabías donde estaba el baño?- Alma comenzó a comprender lentamente, omitiendo dar respuesta a la pregunta que le acababan de formular. Era posible... ¿Era posible que finalmente hubiera renunciado al completo a aquella vida bohemia? Aquella que empezaba a tornarse imposible.... Difícil de controlar... De domar. Quizás todo aquello era simplemente otro traslado, a otro cuerpo que necesitase un poco de esa tranquilidad que faltaba tanto. En un nuevo mundo... Aquello, era un nuevo comienzo. Otra historia. Una historia dentro de una chica, con uñas rojas.

 N.D.A: Cierto trastorno mental con mis uñas de hoy y los exámenes a dos semanas. Ugh. Cuanto tiempo sin escribir algo así de largo y así de jodidamente difícil de interpretar. A veces ni yo lo consigo ;) Pero había que tomarse un descanso, dando por hecho de que mi compañera de biblioteca casi me mata por parar de trabajar. Uh. Continuemos pues. Primer acto finalizado.

jueves, 26 de abril de 2012

Fuera de la arquitectura.

Llega un punto del día en el que me siento vacía por dentro. Las luces se apagan, los sonidos se amortiguan. Ya nada puede hacerte salir del remolino en el que te has metido, donde existen un sinfín de ideas y pensamientos que te atrapan. Coges aire, cierras los ojos… Tú estás allí, tu mundo paralelo también lo está. ¡Cuantas veces habré imaginado estar en otro lugar! En medio de un bosque, el color verde rodeandome. Sintiéndome pequeña, pero no porque la gente te mira desde arriba, si no porque tienes árboles que son 10 veces tu tamaño. Caminar, sintiéndote completamente sola, y en paz con ese lugar. Estar en mitad de la naturaleza, olvidarte de los coches, olvidarte de los ruidos. Olvidarme de todo eso… Cuantas veces habré conseguido imaginar el olor a verde, el ruido del agua. Cuantas veces habré imaginado estar bajo la arena de la playa, las olas rompiendo a unos metros de mi. Cuantas veces habré imaginado el olor a salado. Y cuantas he imaginado que todo eso ocurría un día cualquiera, sin moverme de mi habitación. Siendo otra persona, distinta… Más alta, más delgada, más esbelta, con el pelo distinto, con el carácter distinto. Escapar de esa sensación de embotellamiento que tengo siempre. Escapar del estres. Sentir como mis manos se juntan, y tocan con las yemas mi nariz, que respira despacio, cogiendo aire por la boca. Sintiendo como mi corazón vuelca cuando siento lugares en los que nunca he estado. Sintiendo la magia correr por mis venas. Al fin y al cabo, la vida de una escritora… Siempre va a ser así. La vida de una arquitecta consiste en todo lo contrario.

martes, 5 de abril de 2011

Ian.

Hacía tiempo que no veía un aura como esa. Un aura pura... Tranquila.

Cualquier pensamiento que se me antoje traición... Se me clava como un puñal en el corazón, frío, de hierro, imposible de sacar. O quizás si, quizás em perdone simplemente con una de sus risas.

Ojalá me lo perdonen mis pensamientos. Para ser humana hay que cometer ciertos errores, errores que quieres cometer. Lo cometí una vez y lo conseguiré una segunda.

Pero él... Él es distinto.

Siempre me equivoqué con él, como con Christian. Al principio, Ian se tornaba como un capricho insignificante, un revoltijo simple de hilos, que en cuanto tiraras de uno, todo se vendría abajo, y quedaría, sin más, un reflejo de lo interesante que creíste ver, un espejo. Una... ilusion.

No me hizo falta mucho tiempo para tirar del primer hilo. Si decisión, eso me falta siempre. Y tirar... fue como pensar que aquello no seguiría mucho más... Que todo se desharía con esa insignificante y pequeña pregunta, fuera de lugar, fuera de tono...

Timida, casi sin voz.

Mi sorpresa fue descubrir, como primera mentira, que no es tan simple como una lo ve la primera vez. Había algo, algo que brillaba allí, entre toda esa maraña, había algo que podría resultar, encajar.

Había algo... una niebla, que se colaba por mis oidos como un aroma, algo tranquilo, salado, capaz de darme paz, esa que no encuentro cuanto mas la necesito.

Lo noto, está ahí, aunque me esté yendo por otro camino brevemente, esa intensidad que me mira, sigue ahí.

A veces la veo cerca, otras noto, como se encuentra más alejado. Tengo miedo, miedo de que no sea yo, por supuesto, y estoy agazapada esperando una señal clara de poder salir, y luchar por lo que quiero.

Porque, aunque sea de una manera leve, siento que le quiero. Ese cosquilleo, esa electricidad que me provoca.

Eso, no hay quien lo cambie, ni quien lo sustituya. Pero tampoco puedo luchar por tenerlo, si no vamos a llegar a ninguna parte.

sábado, 19 de marzo de 2011

Los 10 días de felicidad.

Son imposibles.

Por múltiples razones. No es un sentimiento que me agrade, pero a él parece que... le gusta estar conmigo.

No me siento bien. Con nadie. No tengo ganas de querer a nadie, de sonreír de repente, y ser todo lo feliz que puedo serlo.

Me siento vacía por dentro, como si hubiera perdido la única cosa importante. A menudo se me ocurre pensar que no es una broma. Tengo ganas de llorar, siempre. Raro es el día que no.

Estoy empezando a perder cosas que me importan de verdad. Me siento podrida, asqueada, no me gusto, y desde luego no soy capaz de sentir todo lo de antes.

Me pregunto si he sido yo sola la que ha decidido desintegrarse sola, si ha sido un cúmulo de cosas, si ha sido esta asquerosa carrera o que cojones ha sido.

No me gusto, no me siento, no tengo ganas de hacer nada, y me da igual en que ambiente esté pero no me siento bien.

Y menos en esas situaciones. Pero como les quiero, me lo callo. Y digo que estoy bien.

sábado, 22 de enero de 2011

Audrey y el número fi

Quizás esta carrera me está consumiendo el alma a una manera estrasensorial.

Quiero... Reconocer que necesito unas vacaciones largas... Extralargas... Hasta el punto de analizar el vuelo de una mosca a una altura de 2 metros del suelo.

Porque ya me es imposible pensar en otra cosa que no sean alturas, cosas concretas, inmediatas, a cuanto debe estar uan puerta, donde va una ventana, si esta abre a la francesa o es abatible.

Lineas, es lo único que consigo ver, líneas y más líneas.

Quiero mi mundo de sentimientos a flor de piel, donde todo era un maldito baile de máscaras, donde aparecía el rojo, el sofá rojo, donde las peleas de bolas de nieve eran tan ciertas como el aire que llegabamos a respirar.

Donde los besos eran tan solo escribir un beso... Donde todo es posible con un simple tecleo.

Hecho de menos lo que... de alguna manera, el momento en el que no me equivoqué. ¿Y si me equivoqué al principio y todo lo que vivimos es una sarta de maravillosas mentras?

Por otra parte, me encanta equivocarme, los huracanes en continuo movimiento son imposibles de encasillar, y a la vez fascinantes.

Fascinación, es practicamente todo lo que tengo ¿Sabes cual es el miedo? Mi miedo... es que se esfume la fascinación. Llegar y decir "no era para tanto" Hacer fiuuuuu en pocos términos y muy mal explicado.

Y por otro lado... No sentirse gafe. Por una vez en la vida, no sentirse gafe.